
Con una sencilla bandeja, unas pinturas y pequeños trabajos manuales al alcance de todos los públicos no resulta difícil crear un tablero de Backgammon. Antes de nada, hay que pasar revista a las herramientas y materiales que se recomiendan para acometer este proyecto: una sierra, una regla, una bandeja, un lápiz, acrílicos y pinceles, cinta adhesiva, tarugos de madera (unos doce milímetros de diámetro), lija, látex blanco y plumón negro. En cuanto al diseño, se puede optar por uno de creación propia, aunque no es difícil imprimir y calcar bases ya acabadas en Internet.
Para hacer las fichas se deben cortar los tarugos en círculos con un grosor aproximado de medio centímetro, aunque el remate depende de las preferencias de cada uno. Para un uso habitual y cómodo es conveniente lijar bien las fichas. Hay que precisar que son treinta en total las que demanda el juego, quince para cada jugador. Una vez serradas, es preferible proseguir adecentando y pintando la bandeja. El látex blanco consigue un resultado muy estético, aunque pueden usarse otros materiales alternativos.
Cuando la superficie esté seca y haya adquirido el tono deseado, es oportuno sacar una regla y un lápiz para trazar el diseño del tablero. En total, son doce triángulos a un lado y otra docena enfrentada con perfecta simetría y alternancia de colores. Antes de volver a pintar, esta vez los detalles, el empleo de una cinta adhesiva es muy útil para evitar errores. Recurso de pintores. Tapando los bordes de todos los triángulos alternativos (1, 3, 5…) será mucho más fácil colorearlos. Normalmente, se busca una combinación de tonos claros y oscuros, con el objetivo de poder identificarlos fácilmente durante la partida.
Cuando el tablero esté totalmente coloreado, es importante usar un plumón negro o equivalente que destaque todos los bordes del diseño. No cuesta demasiado y la diferencia de imagen es apreciable a primera vista. Solo quedan una mano o dos de barniz y unas horas de espera. El barniz debe aplicarse con cuidado de no borrar o deteriorar el diseño, por lo que puede ser muy indicado usar un ‘spray’ que proteja la pintura.
El tablero ya está hecho, así que solo falta terminar el diseño de las fichas. Aquí también son muchas las opciones, aunque normalmente destacan los contrastes entre colores claros y oscuros. Una buena elección puede ser alternar los mismos colores elegidos para el diseño. En cualquier caso, son quince fichas de un color y otras tantas del otro. Todo está listo para que el juego comience.