
El Backgammon requiere algunos conocimientos previos que pueden ser trascendentes durante el desarrollo de una partida. Por ejemplo, es muy útil colocar al menos dos fichas sobre un pico concreto, evitando así cualquier ataque por parte del rival, que además puede quedar bloqueado o atrapado. El juego requiere cabeza y reposo continuados. Un error habitual entre principiantes es la precipitación al atacar las fichas de un oponente, tendiendo a ser demasiado agresivo y a ocupar picos con una sola ficha. Un peligro. Gana el juego quien rescata todas sus fichas, no quien protagoniza el mayor número de ataques.
En este ancestral y misterioso juego se busca todo lo contrario. A partir del entendimiento y la memorización de ciertos aspectos tácticos llega la comprensión global. Por ejemplo, sabida es la importancia de atacar las fichas que un adversario desea cubrir para hacer un pico valioso. Anticipación mejor reacción. Hay que escoger los momentos más propensos a un ataque.
Siguiendo con la misma recomendación, antes de atacar a un jugador rival es imprescindible reconsiderar cualquier acción que implique riesgos añadidos. La vulnerabilidad es una mala compañía. Por último, ocupando con al menos dos fichas cualquier pico del tablero interno de un jugador se sientan las bases de un futuro triunfo. Aunque no es garantía, esta estrategia permite introducir fichas con más facilidad, evitando que el adversario haga lo mismo en su tablero interno.
Nunca es bueno poner todos los huevos en la misma cesta. Imaginando una situación en la que un jugador dispone de ocho fichas en dos picos (cuatro y cuatro), resulta muy recomendable dejar tres en cada uno y pasar dos a otro pico. Distribuir siempre es mejor. Esta situación ofrece más posibilidades de movimientos y una mayor flexibilidad para reaccionar a las elecciones del rival.
Por otro lado, hay que impedir que el jugador contrario ocupe los picos del tablero interno propio con al menos dos fichas. Si lo consigue, será realmente difícil recuperar las fichas atacadas. De la misma forma, es muy recomendable tratar de seguir esta misma táctica para ganar una partida.
Si un jugador deja al menos dos fichas en seis picos de una fila, sin dejar espacios directamente frente a las fichas del contrincante en el propio tablero interno, ha conseguido preparar una ‘encerrona’. Ésta es una estrategia muy recurrida e inteligente cuyo objetivo es evitar cualquier conato de fuga por parte de las fichas rivales.